sábado, 14 de febrero de 2015

Bésame. Abrázame. Demuéstrame que nunca vamos a separarnos.
Me encanta reencontrarme contigo y darme cuenta de que nunca podré vivir sin ti.

Nunca sin todo esto. Nunca sin ti.

Tus besos, tus ojos de caramelo, tus manos, tus dedos entre mis dedos, tu brazo alrededor de mi cuerpo, tus pies fríos intentando robarle el calor a los míos antes de dormir, tu forma graciosa de bailar, tus intentos de hacerme reír, tu bigotillo revolucionario, tu pelo y tu incapacidad para peinarlo...
Tú.

Vivir sin ti no merece la pena.

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿En serio quieres perder esto?













Mis labios siguen siendo tuyos


Cumple con lo que dijiste.


Siempre que te vea te miraré así, te miraré como si todo mi mundo girase a tu alrededor, porque así es, todo lo que vale la pena de mi vida eres tú o tiene que ver contigo o lo tengo gracias a ti; por eso, pase lo que pase sé que nunca voy a perder esa unión entre tú y yo, ese 'algo' que me hace mirarte y perder el sentido, ese 'algo' que hace que pueda perderme mirándote horas y horas sin darme cuenta de que hayan pasado más de unos segundos, es 'algo' que me hace sentir en el ayer de todo lo que vivimos, en el hoy de todo lo que somos y en el mañana de todo lo que nos queda por vivir.

Quiero tus labios otra vez en mis labios

Los quiero siempre.
No quiero renunciar a esa sonrisa. Te echo de menos, ¿me estarás echando de menos tú a mí? No estoy segura de ello, más bien supongo que no. No me gusta hacerme la dura, yo no soy así, pero necesito saber que tú también me necesitas, que necesitas abrazarme de nuevo y besarme como yo lo necesito, tú ya sabes que esto es así; sin embargo yo no puedo estar segura de si tú lo estás pasando igual. Siempre he pensado que no te importaría separarnos si algún día no voy, que tú no vendrías; así que por favor, por favor, demuéstrame que no estoy en lo cierto, hazlo, por favor.


No quiero perderte. Ven. Ven, por favor.

¿Volverás?

sábado, 7 de febrero de 2015

No los cambiaría por nada.


Esos bailecitos nuestros al compás de canciones lentas, sin movernos apenas, sólo balanceándonos suavemente de un lado a otro; esos bailecitos en los que te abrazo y me mueve más al son de tus latidos que al del ritmo de la canción. No los cambiaría por nada, nada, porque son uno de los momentos más bonitos que puede existir para mí, siento que estoy tan unida a ti, siento que nunca nadie va a poder sacarme de esa fortaleza que creas con tus brazos a mi alrededor, es mi castillo de princesa, y de ahí, de ahí no habrá nada que pueda hacer que quiera escaparme.


¿Recuerdas aquel casi primer baile en la cocina mientras 
preparábamos algo para merendar? Yo no lo he olvidado.

Noches como las del otro día

en que nos abrazamos y nos cubrimos de besos, en los que descubres tu corazón para mí; en las que te abres y somos más uno que dos. Me gustan mucho. Me fascinas con la dulzura que tienes escondida, con la belleza de los sentimientos que guardas en un no menos bello recipiente, tú, me impresiono de la sensibilidad que guardas dentro de ti y que muchas veces olvido que tienes. Eres bueno, eres muy bueno. El mejor. Y me demuestras por cómo hablas que por muchas cosas feas que hayamos pasado juntos todo compensa por estar a tu lado en momentos así, hasta ir al examen sin dormir y con unas ojeras más grandes que yo. En noches así no tengo ninguna duda de que te amo y de que siempre voy a hacerlo, que no me equivoqué al luchar por ti, y que nunca voy a poder dejar de hacerlo.