sábado, 7 de febrero de 2015

No los cambiaría por nada.


Esos bailecitos nuestros al compás de canciones lentas, sin movernos apenas, sólo balanceándonos suavemente de un lado a otro; esos bailecitos en los que te abrazo y me mueve más al son de tus latidos que al del ritmo de la canción. No los cambiaría por nada, nada, porque son uno de los momentos más bonitos que puede existir para mí, siento que estoy tan unida a ti, siento que nunca nadie va a poder sacarme de esa fortaleza que creas con tus brazos a mi alrededor, es mi castillo de princesa, y de ahí, de ahí no habrá nada que pueda hacer que quiera escaparme.


¿Recuerdas aquel casi primer baile en la cocina mientras 
preparábamos algo para merendar? Yo no lo he olvidado.

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